La Senda de la Automotivación y el Autoconocimiento

27 11 2010

Siempre existen dos caminos, como mínimo, ante cada instante de nuestra vida: el de la acción y el de la inacción. En estos tiempos que corren se sobrevalora el primero de los dos, y es lógico, ya que si quieres destacar es difícil conseguirlo sin hacer nada, aunque en determinadas situaciones funcione mejor un silencio que una palabra. Dependiendo del momento o de la persona, será más o menos fácil la elección entre ambas rutas, lo fundamental es saber darse cuenta de cuál escoger antes de meter la pata de manera irremediable o dejar pasar la oportunidad de tu vida. Para ello, es necesario un elevado grado de auto-observación, lo que nos ayudará a ser más conscientes de lo que hacemos y nos permitirá moldearnos en la dirección que deseemos (ojo, requiere de mucha práctica, nadie dijo que fuera a ser fácil). Desgraciadamente y para más inri, los seres humanos tenemos al igual que los retrovisores de un coche: un “punto ciego”. Esto es, según cada modelo o marca de persona que seamos, nos costará más o menos trabajo el hecho de “darnos cuenta” de nuestros propios actos y he aquí la dificultad del asunto, además, de la tremenda variabilidad interindividual. Nuestro propio temperamento o carácter (parte de nuestra personalidad con mayor peso genético), sumado a nuestro recorrido personal y diversas pautas de crianza a las que hayamos sido sometidos sirven del caldo de cultivo ideal para esas pequeñas mentiras que fabricamos para no dañarnos y cuya analogía del punto ciego del ojo ejemplifica de una forma magistral. Aclarado esto, tampoco pretendo ahondar en este tema, ya que me desvía del motivo original de este post. Para mayor indagación, os recomiendo “El Punto Ciego: Psicología del Autoengaño” de Daniel Goleman, del que arrojo ahora una cita que me encantó en su día y me sigue gustando: “¿Cómo podemos – si somos tan venerables al adormecimiento – despertar? En mi opinión, el primer paso necesario para despertar consiste en darnos cuenta de la forma peculiar en que estamos dormidos”. Para dejar a un lado este asunto, por ahora, sólo matizar que mis palabras no os conduzcan a más engaños, en determinadas circunstancias son necesarios dichos autoengaños e incluso provocan mayor salud que el propio conocimiento de la verdad.

Volviendo al inicio y situándonos en un momento más avanzado de nuestro propio proceso de autoconocimiento, en el que afinaremos en percibir el momento adecuado para nuestra conducta, ya sea realizar un comentario oportuno o mantener un silencio, debemos apresurarnos en decidir que senda seguir: si el camino recto y facilón que nos conduzca a auto-compadecernos o la complicada senda, llena de recodos, que nos propicie una fuente de motivación interna: el auto-refuerzo. Sirviéndome de una reciente lectura de Jorge Bucay, pretendo ilustrar aún más dicha ruta usando la analogía de las relaciones personales según las entiende dicho autor: “Siempre digo que la gente que está en pareja se divide en dos grandes grupos: aquellos a los que les gusta pensar que los han elegido una vez y para siempre, y aquellos que preferimos correr el riesgo de ser elegidos cada día (no por las mismas razones, afortunadamente o lamentablemente…, pero vueltos a elegir)”. Dicho así, suena raro, pero quiero referirme a que la vida es una constante sucesión de decisiones en las que debemos elegir y el encontrar pareja y mantenerla, puede servirnos de ejemplo para el encontrar trabajo y mantenerlo (salvando las distancias). En este sentido, me refiero a que hay que vivir como si cada día nos enfrentáramos a la posibilidad de que nos fueran a contratar en una entrevista laboral, demostrando y dándolo todo hasta acabar exhausto, sabiendo también guardarnos los convenientes momentos de descanso y relax que son tan necesarios para alcanzar nuestros propios objetivos.

Para finalizar, sólo desearos suerte en la senda que escojáis mediante una cita extraída del último libro de Jorge Vilaseca, inspirado en un fantástico (en la doble acepción de la palabra) personaje que ya se ha hecho “mayor” y que nos relata unos increíbles hechos reales, dentro del mundo de la empresa, y en particular, de una consultoría que le dan a uno que pensar y le orientan en la senda adecuada a su contexto: “Si de verdad quieres cambiar el mundo, empieza por ti mismo (…) nada sucede por casualidad. Cada uno de nosotros recoge aquello que siembra”.





La Fábula del Hombre Orquesta

7 10 2010

Érase una vez en un cercano país, un hombre tan engreído que podía sentarse cómodamente sobre su propio ego. Este señor tenía por profesión la música y aunque sabía tocar distintos instrumentos, ocupaba la plaza de trompetista principal en la banda local de su pueblo natal. Era raro el día en el que no repasaba la larga lista de instrumentos que dominaba con sus compañeros/as de banda, soportando éstos/as la interminable retahila e insufrible exaltación de su habilidad para la música. Podía consumir horas y horas de ensayo demostrando a sus colegas cómo tocaba cada uno de sus instrumentos. No sólo aburría en la banda de música, sino que Pedro, que así se llamaba este hombre, asustaba (literalmente) a cada uno de sus paisanos/as nada más que se les aparecía a lo lejos, ya que siempre les entretenía durante largo rato, vanagloriándose de manera gratuita y haciendo perder mucho tiempo a su oyente forzoso.

Todo esto fue rutina durante años, hasta que un día, Pedro fue expulsado de la banda por el director de orquesta tras una gran trifulca que ambos sostuvieron durante largo y tendido. Los motivos de Luis, el “jefe” de la banda eran que:

1º. Pedro hacía perder diariamente más tiempo en vanagloriarse de sus habilidades musicales que en ayudar a mejorar las partituras diseñadas para las fiestas del pueblo, próximas en cuanto a tiempo se refería.

2º. Por si lo anterior no fuera suficiente, criticaba constantemente cualquier aportación de sus compañeros y las deslegitimizaba por el simple hecho de creerse el único que podía “opinar para mejorar las partituras”.

3º. La gota que colmó el vaso fue que Pedro insultó al director de orquesta diciendo que: “no sabes ni de música ni de dirección, eres un Don Nadie”.

Una vez que Luis despidió de la banda del pueblo a Pedro, éste en lugar de irse tristemente, alzó su cuello y esputó una última sentencia: “Ja, no sé a donde llegaréis sin mi, todo el pueblo sabe que soy el alma de la banda, pero no os preocupéis… Os haré la competencia yo solito, malditos pipiolos”. Y así nadie supo más de Pedro hasta el día mayor de las fiestas locales…

Llegado el día de San Bartolomé, patrono de la villa, todo el pueblo esperaba expectante para la actuación de la banda de música y… Llegó su momento, horas de ensayo y buena fé se conjugaban para dar el do de pecho en las fiestas patronales. Una vez presentada, Luis y sus colegas de banda fueron entrando progresivamente y es imposible describir en palabras unas notas musicales tan sublimes. Pero justo cuando se llegaba a la nota final y el público emocionado iba a comenzar a derrumbar el escenario con sus aplausos, apareció una triste silueta en el escenario, altamente sobrecargada, que dijo: “Heme aquí, para arruinar vuestro único día de gloria, porque los mediocres no conoceréis jamás lo que es dominar un instrumento”. Todos sus excompañeros se quedaron boquiabiertos casi sin poder exhalar la última nota y fue entonces cuando sucedió. Luis, luego reconoció que por una corazonada, le cedió el escenario amablemente a Pedro que comenzó a tocar, era tal la cara de tensión de este último que casi os podéis imaginar como finalizó la situación. Al intentar insuflar aire a través de su trombón, golpear rítmicamente el tambor y seguir la melodía con su acordeón, llegó lo insospechado: ¡comenzó a desafinar! Y de tanta tensión corporal y rubor facial, Pedro, terminó de un traspies en el suelo: ahogado por la humillación del fracaso.

Tras unas risas, el público se silenció súbitamente al observar que Luis tendía amablemente la mano a Pedro, éste avergonzado y con lágrimas en los ojos, muy a su pesar le devolvió el gesto y se incorporó, soltando su pesado equipaje musical. Nadie pudo imaginar lo profundo que caló este hecho en la persona de Pedro, ya que nuestro maestro puso su genio e ingenio al servicio de sus compañeros/as de profesión y juntos consiguieron giras por más de medio mundo.





Candidato Ideal

20 09 2010

Hace ya tiempo que inicié una acrónica recolecta, a veces un tanto azarosa, de pequeños recortes de periódico o pequeños artículos de revista. Recientemente redescubrí una pequeña historieta anónima (que me perdone su autor/a porque hace mucho que la transcribí al word y no anote su nombre, no sé si porque recogí esta historia de la típica revista de la farándula nacional o por puro e inocente despiste) que considero muy propicia, dados los tiempos que corren:

<<Cuentan que una empresa había publicado un atractivo anuncio en el periódico solicitando un empleado para su sucursal en el sur del país: “Joven despierto con buenas referencias, dispuesto a viajar y con sólida formación en ventas y publicidad”.

Más de quinientos jóvenes esperaban en la puerta a las diez de la mañana. El desorden podría haber sido antológico si no fuera porque el guardia de la empresa decidió entregar números a los que iban llegando. El entrevistador y seleccionador era el hombre que había ocupado el cargo hasta ese momento y que iba a ser promocionado. Nadie mejor que él podía decidir cuál era su mejor sustituto. Uno por uno, fue llamando a los candidatos, convencido de que, en cuanto encontrara a la persona indicada, despacharía al resto y contrataría al elegido. Después de ver al quinto de la lista, un mensajero interno de la empresa le entregó un papel. El hombre leyó la nota: “No elijas a nadie antes de entrevistar al joven número 94. Estoy seguro de que tiene todo lo que se necesita para el puesto”. La nota la firmaba “J”.

El hombre se molestó un poco. Nunca le habían gustado los favoritismos. Había por lo menos cuatro personas en la empresa con inicial J, que podían haber mandado esa nota… Ya hablaría con ellos. Como ninguno de los noventa y tres primeros le gustó –aunque también un poco influido por la nota–, finalmente al joven noventa y cuatro le llegó su turno.

Al principio un poco reticente, el seleccionador fue encontrando en el muchacho las condiciones indicadas. El joven era, además, encantador y su vitae, excepcional. Sin decirle nada, el seleccionador llamó al mensajero y dijo delante del entrevistado: “Por favor, dígales a los que esperan que el cargo ha sido ocupado y agradézcales haberse presentado”.

El joven sonrió y tendió la mano al entrevistador dándole las gracias sinceramente. Éste lo miró entonces y con la nota en alto le dijo:

–          “La persona de la empresa que lo recomienda tenía razón, valió la pena esperar a entrevistarle”.

–          “Yo no conozco a nadie en la empresa –dijo el nuevo empleado–. Esa nota la escribí yo… Estaba tan seguro que ese puesto era ideal para mí que no quise perderme yo, ni hacerle perder a la empresa, la oportunidad de que usted me conociera”.>>

Moraleja: Si aprendes a confiar en ti mismo de una forma coherente y afin a tus posibilidades reales: conseguirás todo aquello que te propongas.





De lo urgente a lo verdaderamente importante

30 07 2010

Llevamos estos últimos meses conversando en nuestro máster de recursos humanos sobre las webs 2.0: comentando lo que no entendemos o lo que no nos ha funcionado en estas herramientas; o en el peor de los casos, sentenciando lo que no tenemos la intención de volver a intentar o lo que no nos interesa sin haberlo apenas paladeado (triste, pero verídico). Sin embargo, el presente post no va en esta dirección, sino que regresa a lo auténticamente importante: ¿sabemos escuchar? Es decir, en este mundo en el que vivimos saturados de información, le concedemos un digno lugar a atender a nuestro interlocutor; es más: ¿cuántas veces le resumimos a éste lo que nos acaba de comentar? Como en muchas otras facetas de la vida, seguramente menos de las que verdaderamente son necesarias.

Me asaltan estas reflexiones porque pienso que la escucha activa y sus dos amigas del alma: la empatía y la asertividad; son comúnmente infrautilizadas en la práctica, y más aún, en un entorno que se mueve a velocidades insospechadas, como es el mundo empresarial. Por eso me gustaría indicar solamente de pasada algunas formas de uso de la escucha activa:

1º. Parafrasear, esto es, subrayar verbalmente lo que más ha despertado tu dormido intelecto.

2º. Resumir brevemente, siempre respetando los turnos e intentando no interrumpir a tu interlocutor.

3º. Por último, aunque no por ello menos importante, asentir o demostrarle al otro que le estás entendiendo (lo que no significa que estemos totalmente deacuerdo con él/ella o le estemos dando la razón absoluta).

Este último aspecto conecta a la escucha activa con los componentes emocionales implicados en esta cuestión: la empatía y la asertividad. Este inseparable trio se mantiene unido por el pegamento del lenguaje corporal, que parece que no existe, mas es fundamental en este triángulo humanamente imperfecto.

Por todo esto, me entristece el observar esas pymes o esas multinacionales en las que las personas son meros figurantes de una obra que se saben de carretilla, mas no consiguen interpretar elocuentemente, sólo con impertérrita tenacidad. En fin, será cuestión de seguir investigando las utilidades de las webs 2.0 a la par que tornamos a ser lo que somos per se: HUMANOS.





El Mundo en Movimiento

1 07 2010

En este mundo en el que se aprecia más lo que haces o demuestras, que lo que dejas sin mostrar, es imprescindible en el ámbito profesional el desarrollo y gestión del talento. En este sentido, es muy importante que las personas adquieran las competencias oportunas para ello mediante el “aprender haciendo” o “learning by doing”, que es el mejor medio para este cometido. Sin embargo, dado nuestras circunstancias, os remito a la socorrida variedad del “aprendizaje vicario”, haciendo honor a Albert Bandura:

Este excelente vídeo del programa Tesis (Canal 2 Andalucía) nos sirve para hablar de la utilidad de: youtube, flickr  y slideshare; en el seno de las empresas actuales, y más precisamente, como unas excelentes herramientas de difusión interna de los programas que puede llevar a cabo el departamento de RR. HH., ayudando así al mantenimiento y consolidación de una buena imagen corporativa entre los/as trabajadores/as de nuestra organización: nuestros mejores clientes.

Todas estas herramientas nos ayudan a compartir y mostrar todo el entramado que existe detrás de las actividades desarrolladas desde el sector de los recursos humanos, que repercuten notablemente en el rendimiento estratégico de la empresa; y como se suele decir: “Una imagen vale más que mil palabras”. Por eso, salta a la vista que el uso de estas webs 2.0, representa un claro signo de trasparencia por parte de la empresa hacia sus empleados/as





Bloging y microbloging

1 07 2010

Continuamos compartiendo el conocimiento acerca de las web 2.0. Enlazando con el anterior post referido a las redes sociales, nos encontramos con Twitter, mas éste no es una de éstas, sino que es un microblog. Adentrarse en el mundo de twitter supone el desarrollo constante de la capacidad de síntesis, ya que ofrece únicamente 140 caracteres para expresarte: TwitterArt o el arte de resumir. Asimismo, los blogs son una herramienta menos novedosa que twitter y no por ello, menos valiosa para compartir nuestros conocimientos y/o inquietudes.
Enlazando con las redes sociales, evidentemente, twitter propicia el fomento de contactos y, por tanto, el surgimiento de los grupos informales en la empresa; mas su fin es más profundo que éste. Pienso que tanto el blog como twitter (o microblog) son muy útiles para aportar nuevas perspectivas y fomentar el debate sobre las herramientas que se van a utilizar, por ejemplo, en un análisis del puesto de trabajo. Con esto me refiero a que sirven para trabajar en equipo de una manera digital y, por tanto, a distancia: facilitando la comunicación entre diferentes departamentos de RR.HH. de una misma empresa si no están centralizados o entre las distintas sedes para implementar y organizar las tareas que cada una debe realizar.
Tal vez las anteriores sean más unas herramientas de debate, el avance hacia una total independencia/autonomía a la hora de trabajar en equipo y a distancia son las wikis, donde el mayor referente es la wikipedia, pero existen otras webs que permiten editar su contenido y con ello hacer a su usuario un participe tan importante como el primero (ejemplos: la wikipeli, la wikiserie, etc).

En resumen, para los RR.HH. todas estas herramientas son útiles para no sólo compartir conocimientos, sino para colaborar en la construcción de los mismos, haciendo a las empresas más competitivas, ya que reducen, por ejemplo, los costes al propiciar el auténtico trabajo a distancia.





Refresh Today

1 07 2010

¿Qué son las web 2.0.? Tal vez, si comienzo a hablar del archiconocidísimo Facebook, así nos iríamos aproximando al concepto que define a estas herramientas por antonomasia: compartir. Ahora bien, al hacerlo, nos convertimos en productores de contenidos de una manera fácil, rápida y directa. De esta forma, se cerraría el ciclo de internet: alguien cuelga algo y otro lo lee, es decir, nos convertimos en prosumidores, de ahí nuestra dependencia de internet. ¿Para qué sirven en el ámbito de la empresa? Siguiendo esta misma línea, nos es a todos/as de sobra conocidas determinadas marcas que usan estas herramientas para continuar promocionándose en otro massmedia (como si no estuviésemos de sobra saturados/as ya), pero en mi interior surge la incógnita: ¿es ese el verdadero sentido de compartir? Me parece a mí que no, ya que en la subdermis de esta palabra se encuentra el auténtico significado de los recursos humanos: las personas, es decir, el cliente interno de la empresa (ese que tanto se suele obviar).
Ya entrados en materia, todo el mundo sabe ya lo que es una red social como el mencionado facebook o tuenti: nos mantiene en contacto (digital) con personas con las que compartimos diversas experiencias, emociones, etc. ¿Por qué puede ser provechoso una red social a nivel interno de una empresa? Intuitivamente, se me ocurre lo que hacemos todos/as: para ver quién fue a la última conferencia, dejar comentarios, es decir, un uso que se aproxima al que realizamos a un nivel personal. Pero, ¿en qué puede enriquecer a su departamento de RR. HH.? La intuición comentada anteriormente se refiere a lo que en psicología se conoce como “grupos informales”. Llegados a este punto toca diferenciar dentro de una organización entre los grupos formales e informales. Los primeros hacen referencia a la estructuración que gráficamente puede representar el organigrama base de cualquier empresa, el ejemplo más claro es la relación jefe-empleado, esto es, me refiero a las relaciones meramente institucionales. En cuanto a los remarcados como “informales” se refieren a las relaciones extraprofesionales que surgen en cualquier trabajo, es decir, la relación o el vínculo que se desarrolla de manera espontánea entre los/as compañeros/as de trabajo. En la práctica, ambos grupos se pueden llegar a superponer, mas la importancia de los grupos informales reside en que suelen ser los responsables del ambiente global o “clima laboral” que se puede respirar dentro de una empresa. Por eso, las redes sociales constituyen una herramienta inmejorable para ofrecer una imagen corporativa más próxima a los/as empleados/as y, de esta forma, fomentar unas saludables relaciones tanto intraprofesionales como extraprofesionales, que inevitablemente repercutirán en el rendimiento y la motivación de los/as trabajadores/as.